Manipulación Emocional

por Emmanuel López Colón

A menudo hablamos del cerebro humano como si tuviera una sola función: pensar. La realidad es que el cerebro está constituido por diferentes mecanismos y módulos cuyas funciones son tan variadas y complejas como la vida misma. Las funciones cerebrales constituyen un universo de posibilidades infinitas y asombrosas que van desde la regulación de los procesos biológicos del cuerpo hasta la creación de redes neuronales asociadas a memorias, recuerdos y emociones.

Esa masa frágil, húmeda y delicada llamada cerebro pesa aproximadamente 3 libras al llegar a la edad adulta y está constituido por millones de células eléctricas llamadas neuronas, dos hemisferios y tres niveles. El primer nivel llamado tallo cerebral regula funciones vitales del cuerpo como lo son el ritmo cardiaco, los procesos digestivos y la respiración entre otros.

El segundo nivel es el sistema limbico el cual está constituido por un conjunto de estructuras cuyas funciones se relacionan con las respuestas emocionales. Tanto las emociones como los mecanismos que las generan suelen operar en el ámbito de lo inconsciente, por tanto, quien logre incidir sobre dichos mecanismos tendrá altas posibilidades de influenciar la conducta sin que la persona necesariamente se de por enterado.

El tercer nivel es la corteza cerebral. Es ahí donde se producen las ideas, el razonamiento, las decisiones y todo lo relacionado con el análisis critico. La corteza puede filtrar la información que recibimos, es más selectiva, más analítica. Por tanto, incidir sobre la conducta humana por vía racional es más difícil pues requiere de argumentos y datos que logren convencer al sujeto sobre la validez y veracidad de aquello que se le propone.

A pesar de ello, la mayor parte de las personas están convencidas de que la televisión, la radio y otros medios tienden a influenciar la conducta del consumidor desde la razón cuando en la practica lo hacen primordialmente desde la emoción, basta con encender la televisión y observar algunos anuncios. Los creativos parecen poner más atención a la contratación de modelos con cuerpos esculturales y a los efectos especiales que a los argumentos que definan la calidad, el valor y la utilidad de un producto. Es decir, se le da más énfasis a los elementos que suscitan respuestas emocionales que a los argumentos racionales que justifiquen la compra.

La manipulación emocional se ha convertido en el pan nuestro de cada día. A través de ella se nos dice (y en ocasiones sin que nos demos cuenta) que comer, como vestir, que música escuchar, que celebrar y por quien votar. Se trata de una forma de socializar a través de comunicaciones inadvertidas, es decir, de un atentado contra la libertad. Joan Ferres, Profesor de Comunicación Audiovisual de la Universidad de Pompeu lo expresa de este modo: "No hay riesgo alguno en dejar que el sujeto haga lo que quiera cuando se está seguro de conseguir que quiera lo que se pretende que haga." (Ferres, 1996, pág.18).

Los niños nacidos a principios de la década del ‘90 son los adolescentes de hoy. Se sabe que en la adolescencia el sistema racional madura de modo lento por lo que es más probable que éstos se dejen llevar sus emociones (D. Sousa, 2002 p.19). Esta realidad unida a la capacidad adquisitiva de los jóvenes los convierte en víctimas ideales de los grandes intereses económicos que a diario bombardean sus emociones a través de sonidos e imágenes cargadas de sexo, violencia y muerte.

El resultado ya lo estamos viendo: una generación que para poder experimentar sensaciones depende cada vez más de estímulos fuertes, explícitos y crudos. Ya no les basta tener sexo entre dos, ahora quieren experimentar el "threesome" (sexo entre tres). No basta con ver en las noticias el cadáver del tipo tirado en el suelo, ahora quieren verle los sesos (video underground "Masacre Boricua" y "100% Real"). Menos de eso seria… lo cotidiano, lo ordinario, lo que ya se sabe.

¿Hasta donde llegará ésta explotación de las emociones en la que el afán de lucro y la búsqueda de "rating" a sometido a Puerto Rico? No se sabe, sin embargo, las palabras de Lester Bang, critico de la música son iluminadoras: "Lo único que vale la pena preguntarse hoy es si la humanidad va a sentir emociones mañana, y que calidad de vida habrá si la respuesta es no." (Citado por Joseph Ledoux, 1996)

En alguna medida todos sabemos cual es la respuesta a esta situación social. El mundo de valores que hemos perdido y anhelamos recuperar forma de nuestro catalogo de conocimientos, sabemos lo que hay que hacer. Solo falta una cosa: hacerlo. Es decir, hay que traducir en practica lo que se sabe en teoría sobre el amor verdadero, hay que dejar el discurso e ir a la acción, hay que comenzar a vivir en carne propia los valores que se desean enseñar a los demás… hay que lograr el equilibrio entre los impulsos emocionales y las verdades que la razón conoce.



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